DANTE EN BUENOS AIRES 600 AÑOS DESPÚES DE SU MUERTE CON EL PALACIO BAROLO


palacio barolo

La arquitectura francesa predominaba en Argentina y tuvo que llegar Dante Alighieri 600 años después de su muerte para italianizarla con el Palacio Barolo.

A pesar de ser la italiana la comunidad extranjera más representativa en Argentina desde el siglo XIX, en lo que a arquitectura se refiere los estamentos públicos, adinerados y burgueses se volcaban más en los estilos y edificios afrancesados que en los italianos. Sin embargo, tendría que llegar el poeta Dante Alighieri 600 años después de su muerte para hacer presente la cultura italiana en un país tan italianizado. Todo ello de la mano del arquitecto italiano Mario Palanti y el empresario textil de origen italiano Luis Barolo para construir el palacio más italiano desde la basílica de San Pedro o de la Piazza della Signoria de Florencia. 

El industrial encomendó al arquitecto Palanti construir un edificio basado en la tradición arquitectónica italiana. Pero el artista, lejos de conformarse con formas y líneas tradicionalmente italianas, fue mucho más allá y acabó llevando el Modernismo y la cultura italiana a una de las zonas más majestuosas de Buenos Aires, la Avenida de Mayo.

Además del Modernismo arquitectónico, Palanti quiso italianizar más todavía construyendo un edifico que siguiese alegóricamente el ordenamiento de La Divina comedia de Dante Alighieri, una de las obras más importantes de la literatura italiana y mundial, a caballo entre el medievo y el renacimiento. Un hito en la Historia del Arte.

El diseño del edificio, del que curiosamente ya no existen planos ya que supuestamente Palanti se los llevó con él a su regreso a Italia, sigue la misma estructura del libro, de manera que diferencia claramente tres partes como Infierno, Purgatorio y Cielo rematándose con un faro que representa la luz divina, la presencia de Dios.

Continuando con las semejanzas, su estructura mide 100 metros de altura, los mismos 100 cantos que conforman el poema. Sus dos cuerpos con 11 estancias cada uno suman 22, al igual que el número de plantas y que las estrofas de los versos del poema. Su distribución se hizo también a partir de la base de la sección áurea y el número de oro, proporciones y medidas de origen sagrado en el siglo XIV. 

La decoración también asemeja el ascenso desde el Infierno hasta el Paraíso. El ornamento de sus plantas se suaviza y va siendo más amable y luminoso a medida que se aproxima a la luz divina del faro que remata el edificio.

Como se ve, son muchos los signos que hacen de este edifico una Little Italy bonaerense, pero la gran admiración de Palanti profesaba por Alighieri no se quedó ahí: Dante y su Divina Comedia volvieron a estar presentes en más diseños para Buenos Aires.

 ¿Conoces la Casa Redonda, en la esquina entre Eduardo Costa y Ortiz de Ocampo? Pues allí están Dante y Beatriz.